Cannabis de uso no médico

Riesgos del consumo del Cannabis en la salud

Problemas relacionados con el uso de Cannabis en el Embarazo y la Lactancia

Puntos claves:

  • El consumo de cannabis y derivados durante el embarazo se ha asociado con alteraciones en el crecimiento fetal y trastornos neurocomportamentales en el período prenatal, primera infancia y adolescencia.
  • Existe evidencia de que el uso frecuente de cannabis en el embarazo aumenta el riesgo de problemas del neurodesarrollo y del comportamiento en el futuro de los niños, niñas y adolescentes.
  • El consumo de marihuana y tabaco por vía fumada incrementa los riesgos inherentes a las alteraciones del crecimiento fetal.
  • El consumo de cannabis durante la lactancia se ha relacionado con reducción de la secreción de leche materna, así como con mayor riesgo de alteraciones psicomotoras en los niños y niñas.
  • No existe una dosis o frecuencia de uso considerada segura, por lo que se recomienda que las usuarias de cannabis se abstengan de consumir durante el embarazo y la lactancia.

Existe evidencia de que los cannabinoides y otros componentes del cannabis, según la forma de consumo, atraviesan la placenta y se excretan a través la leche materna, y de esta forma tanto el feto como el recién nacido y el lactante pueden verse expuestos a los mismos.

Los componentes de la marihuana pueden alterar el transporte de nutrientes a través de la placenta. El riesgo se incrementa cuando es fumada. Se ha demostrado que el cannabidiol (no psicoactivo) puede incrementar la permeabilidad de la placenta a medicamentos y a otras sustancias psicoactivas. También se ha evidenciado que el consumo de marihuana fumada durante el embarazo altera el flujo sanguíneo de la arteria uterina, pudiendo comprometer así el intercambio placentario y el aporte de nutrientes. Los niveles de monóxido de carbono en la mujer embarazada que fuma marihuana son 5 veces más elevados en comparación al consumo materno de tabaco, lo que limita aún más el transporte de oxígeno al feto. Los riesgos no solo se han considerado con el cannabis fumado: luego de la ingesta de cannabis, se ha detectado delta 9 - tetrahidrocannabinol (THC) en la sangre fetal, representando un tercio a una décima parte del nivel en sangre materna 1.

El consumo de cannabis en el embarazo se ha asociado a una mayor prevalencia de anemia materna, bajo peso al nacer, recién nacidos pequeños para la edad gestacional y mayor número de ingresos a Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales en los primeros días de vida 2.

Las limitaciones de los estudios y de las investigaciones subyacen en la gran heterogeneidad de los mismos, en sus aspectos metodológicos, y en la presencia de factores de confusión que pueden incidir en los resultados, tales como factores demográficos y socioeconómicos (edad y nivel educativo de la madre, enfermedad psiquiátrica, consumo de otras sustancias psicoactivas) 3, 4.

Tomando en cuenta estas limitaciones, algunos autores no han hallado un mayor riesgo de complicaciones perinatales considerando al consumo materno de cannabis como factor independiente 5, 6, 7, 8. Sin embargo, otros estudios de similares características, excluyendo factores de confusión (como el consumo de otras drogas, particularmente tabaco), encontraron una mayor prevalencia de recién nacidos pequeños para la edad gestacional y un mayor número ingresos a Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales. No se ha encontrado asociación con malformaciones congénitas 9, 10, 11, 12.

En los contextos donde ocurre el consumo resulta en ocasiones difícil excluir factores confundentes. Sin embargo algunos estudios relacionaron el consumo de marihuana con otros factores de riesgo. El uso de marihuana fumada asociada con consumo de tabaco durante el embarazo se ha relacionado con numerosas alteraciones perinatales, tales como parto prematuro, restricción del crecimiento intrauterino, bajo peso al nacer y mayor riesgo de hipertensión arterial en las madres 13.

Si bien algunos estudios han evidenciado que la exposición a cannabis durante el embarazo y la lactancia puede alterar el neurodesarrollo 11, no existe un consenso en relación a diferencias significativas de trastornos a largo plazo en niños y niñas expuestos, en comparación con aquellos no expuestos 3, 14 . Se han reportado alteraciones neurológicas y cognitivas en niños y niñas expuestos a cannabis antes del nacimiento, tales como alteraciones de la agudeza visual, del razonamiento y de la comprensión verbal, así como de la memoria a corto plazo 15. Tanto la frecuencia de consumo como la dosis (relacionada con la concentración de THC de las distintas preparaciones) parecen incidir en el desarrollo de complicaciones perinatales y a largo plazo 1, 16, 17, 18.

Estudios han revelado que el consumo al menos semanal de marihuana durante el embarazo se ha relacionado con mayor riesgo de bajo peso al nacer 19. Estudios longitudinales han demostrado que el uso de marihuana durante el embarazo se ha asociado con la aparición de trastornos neurocomportamentales en niños y niñas de madres consumidoras. Algunas de estas investigaciones se han desarrollado desde la infancia hasta la adolescencia e incluso hasta la edad adulta, analizando las funciones ejecutivas, las habilidades cognitivas, el nivel académico alcanzado y el comportamiento de niños, niñas y adolescentes cuyas madres consumieron cannabis durante el embarazo. Se han reportado, en algunas edades, alteraciones en el razonamiento y en la expresión verbal, en la memoria, en la comprensión del lenguaje, en percepciones visuales, en habilidades en la lecto-escritura y alteraciones en las escalas de impulsividad e hiperactividad. Algunos estudios relacionan la exposición prenatal a cannabis con edades más tempranas en el inicio de consumo de marihuana y tabaco. A pesar de las dificultades metodológicas, la marihuana se ha considerado como factor de riesgo independiente. en algunas de estas alteraciones 1, 15, 16, 20.

El consumo de marihuana durante el embarazo altera el sistema endocannabinoide endógeno presente y activo en las etapas tempranas del neurodesarrollo (desde el estadío embrionario), predisponiendo a las alteraciones cognitivas y ejecutivas mencionadas 21. En relación al consumo de cannabis durante la lactancia, existe evidencia de que cannabinoides tales como el THC y su metabolito (11-hidroxi-delta-9-tetrahidrocannabinol), así como el cannabidiol, están presentes en la leche materna de usuarias de cannabis, con una relación 8:1 en relación a los niveles hallados en sangre. Se ha encontrado el metabolito del THC en las heces de lactantes en concentraciones significativamente mayores que en la leche materna, lo que sugiere que el THC se metaboliza en el niño o niña 22. El THC puede tardar 2 a 3 semanas en eliminarse a través de la orina del recién nacido 23.

El THC es altamente lipofílico y se acumula en el cerebro y tejido adiposo de los niños y niñas, sobre todo en los dos primeros años de vida cuando ocurre el amamantamiento. Investigaciones han demostrado que el THC puede alterar el normal crecimiento y desarrollo cerebral en la primera infancia 1, 16.

El consumo de cannabis puede reducir la cantidad de leche materna por un efecto inhibidor de la lactancia a través de la disminución de prolactina y acción directa sobre la glándula mamaria. Puede ocurrir sedación en el lactante y en ocasiones se ha reportado disminución del tono muscular y dificultad en la succión lo que altera su adecuada alimentación. Investigaciones han evidenciado que el consumo materno de cannabis durante el primer mes posparto se ha relacionado con alteraciones del desarrollo motor al año de vida 23, 24.

Resulta difícil evaluar este impacto exclusivamente en la lactancia, dado que la mayoría de las madres que consumen cannabis en ese período también lo han hecho antes del nacimiento 23, 25. Tanto la Academia Americana de Pediatría como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos recomiendan la consejería con el fin de que la madre logre la abstinencia a todos los productos derivados del cannabis durante el embarazo y la lactancia 16, 19. Resulta importante que las usuarias de cannabis conozcan los riesgos inherentes al consumo durante el embarazo y la lactancia, con el fin de lograr la abstinencia o en su defecto reducir la frecuencia y dosis de consumo 26.

Referencias bibliográficas