Cannabis de uso no médico

Riesgos del consumo del Cannabis en la salud

Exposición aguda no intencional a Cannabis en la Infancia

Puntos Claves

  • Investigaciones recientes muestran que en algunos países donde se ha legalizado y/o regulado el mercado de cannabis ha habido un incremento de las exposiciones e intoxicaciones agudas no intencionales o involuntarias a cannabis y sus derivados en niños y niñas menores de 6 años.
  • La mayor disponibilidad en el hogar de cannabis o derivados supone un mayor riesgo de intoxicación en esta edad, en la que el comportamiento y los hábitos de los niños y niñas lo predisponen a una mayor vulnerabilidad para que dicha exposición ocurra.
  • Detrás de esta exposición siempre existe un adulto responsable. La vía de ingreso al organismo predominante es la oral a través de la ingesta de productos comestibles a base de cannabis, cigarrillos, y con menor frecuencia a través de la lactancia cuando la madre consume cannabis. También puede ocurrir exposición por humo de segunda mano, como ocurre con el humo de tabaco.
  • Las intoxicaciones agudas por cannabis son potencialmente graves a esta edad.
  • La prevención dirigida a evitar la exposición aguda y crónica a cannabis en niños y niñas resulta un pilar fundamental para evitar este problema de salud.

Los cambios en las legislaciones y regulaciones en relación al cannabis, tanto recreativo como medicinal, han sido objeto de estudio en la edad pediátrica dado que la posibilidad de una mayor disponibilidad de plantas o productos derivados del cannabis en el ambiente donde viven los niños y niñas supone un incremento del riesgo de exposiciones involuntarias 1 .

Los cannabinoides atraviesan la placenta.- y de esta forma el feto puede verse expuesto a los mismos. Luego del nacimiento, los cannabinoides y los otras sustancias propias de la planta pueden ingresar al organismo de niños y niñas por vía oral, a través de la leche materna o por la ingesta de marihuana en forma de cigarrillos, partes de la planta u otros derivados comestibles como tortas, galletas o brownies, bebidas, o bien por la inhalación pasiva del humo cuando la marihuana es fumada en el mismo ambiente 2 ,3, 4. Estudios internacionales demuestran que la ingesta es la forma de exposición más frecuente en la edad pediátrica 5, 6.

Los niños y niñas presentan un cerebro inmaduro que los hace más vulnerables a los efectos tóxicos del cannabis. Respiran más aire que los adultos, exponiéndose a contaminantes ambientales en el hogar, como el humo de cannabis cuando éste es fumado 7, 8. El hecho de no reconocer el peligro así como su comportamiento y hábitos, propios de su desarrollo (gatear, estar más cerca del suelo, llevarse las manos a la boca, mayor curiosidad por explorar el entorno que los rodea) incrementa el riesgo de exposición por ingestión de cannabis o derivados. Existen presentaciones comestibles tales como galletas, tortas, dulces y bebidas, que resultan llamativas para los niños y niñas, quienes ingieren no intencionalmente estos productos conteniendo cannabis 5, 6, 9, 10, 11. La forma más frecuente de acceso para los niños o niñas es a través de un familiar o adulto consumidor de cannabis que habita en el mismo hogar o comparte mucho tiempo con ellos o ellas, donde la falta de supervisión de un adulto responsable o la baja precaución para evitar que la planta, cigarrillos o productos comestibles queden a su alcance, son factores que predisponen a dicho acceso 11, 12, 13.

Existen casos de intoxicaciones agudas por ingesta no intencionales de aceites utilizados con fines medicinales 14. Existen en la actualidad numerosos estudios realizados en lugares y contextos donde se ha regularizado o legalizado el mercado para consumo de cannabis con fines medicinales o recreativos, en los que se evidencia un incremento en las exposiciones y casos por intoxicaciones agudas no intencionales en niños y niñas menores de 6 años, particularmente en menores de 3 años 5, 6, 11, 13, 15, 16, 17. La ingesta de productos comestibles a base de cannabis parece ser la forma más frecuentemente involucrada en dichas intoxicaciones, así como la responsable de los casos más graves 5, 6, 11, 16, 18. Si bien la información es consistente con un mayor número de consultas, estos estudios presentan algunas limitaciones, dado que muchos de estos son realizados a partir de reportes a los Centros de Toxicología o en hospitales de forma retrospectiva. Se plantea que los profesionales de la salud, con los cambios regulatorios que han ocurrido en relación al mercado del cannabis, poseen en la actualidad un mayor nivel de sospecha de este tipo de intoxicación, hecho que no ocurría una década atrás. Asimismo el aumento en las consultas fortalece este nivel de sospecha y mejora la calidad del registro de este tipo de intoxicaciones 5, 6, 11, 15, 16.

Las intoxicaciones agudas por cannabis en niños son potencialmente graves. La mayoría de los estudios reportan complicaciones neurológicas (somnolencia, inestabilidad en la marcha, dilatación de las pupilas) y cardiovasculares, siendo más frecuente el aumento de la frecuencia cardíaca. También puede haber aumento o descenso de la presión arterial. Es frecuente la aparición de vómitos 11, 15, 16, 19, 20, 21. Se han descrito casos graves presentando coma, convulsiones y descenso de la frecuencia respiratoria 5, 6, 22, 23, 24, 25. Existe según estos estudios un incremento de consultas pediátricas por intoxicaciones agudas por cannabis en los Departamentos de Emergencia, que en algunos casos requieren un control inicial en Unidades de Cuidados Intensivos durante 24 a 48 horas 11, 26. Existe una relación entre la gravedad de la intoxicación y la dosis ingerida que se relaciona con la concentración de principios activos con efecto psicoactivo (principalmente THC) 17.

Se ha descrito un caso mortal en un niño de 11 meses por afectación cardíaca que estaría relacionada según los autores a una exposición no intencional a cannabis 27.

La realización de una prueba de detección de cannabinoides en orina puede confirmar el diagnóstico y evitar la realización de otros procedimientos para descartar otras enfermedades agudas 5, 11. Existen algunas técnicas que de acuerdo a los niveles hallados en orina pueden sugerir si la exposición ha sido por vía digestiva o inhalatoria 28, 29.

Las medidas preventivas en relación a evitar la exposición a cannabis en niños parecen constituir un pilar fundamental en aquellos países donde se ha regularizado o legalizado el mercado para uso recreativo o medicinal como en nuestro caso. Medidas tales como: distribución de empaquetados seguros con etiquetas donde se destaque la importancia de mantener los envases fuera del alcance de los niños, mensajes dirigidos a consumidores de cannabis y su entorno para evitar el acceso de niñas y niños a estos productos, respetar ambientes libres de humo de cannabis para evitar la exposición inhalatoria.

Referencias bibliográficas