Cannabis de uso no médico

Riesgos del consumo del Cannabis en la salud

Cannabis y desempeño cognitivo educacional

Puntos claves:

  • Los efectos agudos del consumo de cannabis incluyen alteraciones cognitivas, fundamentalmente de la memoria a corto plazo y de la atención, que pueden acompañarse de alteraciones psicomotoras y de las funciones ejecutivas, frecuentemente reversibles luego de días a semanas del último consumo.

  • Los efectos agudos sobre la cognición incrementan el riesgo de siniestros de tránsito y en el ámbito laboral.
  • El consumo crónico de cannabis se ha asociado con alteraciones en la expresión verbal, memoria operativa, aprendizaje y atención.
  • Los efectos crónicos guardan relación con la edad de inicio de consumo, frecuencia y dosis. Los trastornos cognitivos persistentes en la edad adulta son más frecuentes cuando el inicio del consumo ocurre en la adolescencia.
  • El consumo precoz y frecuente en la adolescencia se ha asociado con un menor rendimiento y menores logros académicos y laborales.
  • A pesar de la amplia literatura existente, el análisis del uso crónico de cannabis y desempeño cognitivo educacional resulta complejo, dada la gran heterogeneidad de los estudios, en relación a características y patrones de consumo, contextos epidemiológicos y factores individuales.

El sistema cannabinoide endógeno está involucrado en funciones cognitivas como la adquisición y consolidación de la memoria, aprendizaje y atención. Los receptores CB1 a los cuales se unen los cannabinoides con efecto psicoactivo (como el delta 9 tetrahidrocannabinol o THC) se encuentran distribuidos principalmente en la corteza prefrontal, los ganglios basales y el hipocampo, zonas del cerebro relacionadas con las habilidades cognitivas y las emociones 1 . Alteraciones funcionales transitorias en estas distintas regiones cerebrales han sido relacionadas al uso de cannabis y demostradas por estudios de imágenes 2, 3.

Existe evidencia científica de que los cannabinoides tienen un efecto agudo, luego del consumo reciente, sobre la cognición, afectando la memoria a corto plazo, la atención, el aprendizaje y la toma de decisiones. Estas alteraciones pueden durar días a semanas luego del consumo ocasional de cannabis 4,5/sup>. La memoria operativa (capacidad de mantener en la mente elementos que son necesarios para una actividad que la persona va realizando) se ve significativamente afectada luego de un consumo reciente. Puede asociarse a desinhibición y alteraciones psicomotoras, tales como alteraciones del tiempo de reacción y de la coordinación motora. Existen factores que inciden en la aparición y la magnitud de estas alteraciones transitorias, como la dosis y la forma de consumo o vía de administración, ya sea inhalada (por cannabis fumado o vaporizado) o ingerida, circunstancia donde la duración del efecto suele ser mayor 1,6.

Estos efectos agudos son más evidentes en consumidores esporádicos u ocasionales de cannabis, dado que el consumidor habitual o crónico adquiere tolerancia a los mismos. Las alteraciones cognitivas y de las emociones luego del consumo agudo de cannabis inciden negativamente en habilidades para conducir vehículos o manejar maquinaria, incrementando el riesgo de siniestros de tránsito y siniestros laborales 7.

No existe un claro consenso en relación a las alteraciones cognitivas secundarias al consumo crónico. La metodología de los estudios de carácter observacional hace que éstos varíen en su diseño y que existan otros factores que pueden incidir en el desarrollo de alteraciones cognitivas (denominados factores confundentes o de confusión), tales como el contexto y entorno donde vive esa persona, así como factores individuales como el nivel educativo alcanzado, consumo de alcohol u otras sustancias psicoactivas, y enfermedades psiquiátricas como depresión 8, 9. La mayoría de las investigaciones relacionadas al uso crónico de cannabis y funciones cognitivas corresponden a estudios realizados en adultos jóvenes. En dichos estudios el consumo de cannabis está asociado a un peor desempeño en la expresión verbal, descartando otras causas de la misma 9.

También otros estudios demostraron que el uso crónico de cannabis se ha asociado con problemas de memoria, atención y concentración, así como del pensamiento o razonamiento abstracto 10, 11, 12. Consumidores de cannabis con edades comprendidas entre 30 y 50 años mostraron estas alteraciones, comparados a un grupo de no consumidores, fundamentalmente en la calidad de la expresión verbal, con mejoría de las mismas al mes de abandonar el consumo, relacionándolas con períodos de consumo diario 13.

Sin embargo existen resultados dispares en relación a consumo crónico de cannabis y cognición. Algunos estudios no relacionan los trastornos cognitivos con el nivel de consumo y han evidenciado persistencia de los mismos luego de lograda la abstinencia 14. Los factores confundentes juegan un rol importante en dichas diferencias 15. Existe un mayor consenso cuando el consumidor frecuente utiliza dosis altas de cannabis, mientras que los resultados de los estudios son dispares cuando se trata de dosis bajas 1.

Una revisión sistemática reciente asocia con mayor evidencia el consumo crónico de cannabis con alteraciones del aprendizaje y expresión verbal, de la memoria y de la atención. La evidencia es menor en relación a alteraciones de las funciones psicomotoras, y controvertida cuando se hace referencia a problemas en las funciones ejecutivas (como planificación, razonamiento, resolución de problemas, inhibición, fluidez verbal) y toma de decisiones. Los déficits en la atención son aquellos que persisten con mayor frecuencia luego de lograr la abstinencia, condicionados principalmente por la edad de inicio y la frecuencia de consumo 6. La adolescencia es un período crítico en el cual el consumo de cannabis puede ocasionar alteraciones en la maduración cerebral. Cuanto más temprano se inicie el consumo y cuanto mayor sea la frecuencia y dosis consumida, mayor será el impacto negativo del uso de cannabis sobre el aprendizaje 16. Algunos estudios relacionan el consumo precoz y frecuente de cannabis en la adolescencia con reducciones en el coeficiente intelectual, que persisten en la edad adulta 17. Otros estudios no evidencian esta asociación, relacionando los resultados precedentes probablemente a una interacción entre factores genéticos y ambientales en los adolescentes estudiados 18, 19.

Más allá de estos resultados controvertidos en relación al coeficiente intelectual, existe evidencia de que el consumo frecuente de cannabis se asocia a menores logros académicos y laborales en adolescentes y adultos 12, 20, 21. Algunos estudios hacen referencia al consumo frecuente cuando es diario o mayor a 4 veces por semana 7, 22.

Referencias bibliográficas